Somos un centro de atención especializado en prevenir y tratar todo tipo de dependencias

Cra 115 No. 16b – 122, Barrio Ciudad Jardín, Parcelación Cañasgordas, Cali -Colombia

 
 
 

Orientación para Padres

¿Cómo puedo evitar que mi hijo consuma marihuana?

No hay una varita mágica para evitar que los adolescentes usen drogas.

Sin embargo, las investigaciones indican que los padres tienen una influencia muy grande sobre sus hijos adolescentes, ¡aun cuando no lo parezca!

Así que hablen abiertamente con sus hijos y participen activamente en su vida.

Es importante que usted conozca estos datos para que tenga muchos más elementos a la hora de conversar con sus hijos:

La marihuana es adictiva. El consumo repetido de marihuana puede llevar a la adicción, lo que quiere decir que el consumidor tendrá dificultad para dejar su consumo de la droga y no podrá parar aun cuando este consumo interfiera negativamente en muchos aspectos de su vida.

No todos los que consumen marihuana se vuelven adictos, se calcula que el 9 por ciento de las personas que alguna vez probaron la marihuana se vuelven adictas, es decir, alrededor de 1 de cada 11 personas.

Esta tasa aumenta aproximadamente a 1 de cada 6 personas, o el 16 por ciento, en el caso de los consumidores que se inician en la adolescencia, y alrededor del 25 al 50 por ciento de los consumidores diarios de marihuana. NIDA.

Si existen antecedentes genéticos de consumo de alcohol u otras drogas, si hay problemas de ansiedad, depresión, temor al rechazo social o grandes necesidades de aprobación, pobre autoimagen y creencias de incapacidad es mucho más fácil que un adolescente se quede enganchado en las drogas debido a que estas producen un intenso placer y otras sensaciones como tranquilidad, relajación y sueño en el caso de la marihuana; sensación de mayor lucidez mental y fortaleza física en el caso de la cocaína o desinhibición y alegría en el caso del alcohol, entre muchas otras. Estas son percibidas como ganancias secundarias y contribuyen a minimizar el riesgo asociado al consumo y fortalecen la creencia de invulnerabilidad característica de los adolescentes.

Consumir marihuana y conducir es Peligroso. La marihuana afecta el juicio y muchas otras habilidades necesarias para una conducción segura, entre ellas, la atención, la concentración, la coordinación y el tiempo de reacción.

El consumo de marihuana hace difícil juzgar las distancias y reaccionar ante las señales visuales y auditivas en la carretera. La marihuana es la droga ilícita que se identifica con más frecuencia en los accidentes fatales (alrededor del 14 por ciento de los conductores). NIDA

La marihuana está relacionada con el fracaso escolar. Los efectos negativos de la marihuana sobre la atención, la motivación, la memoria y el aprendizaje pueden durar días y hasta semanas después de que sus efectos inmediatos desaparecen, sobre todo en los consumidores crónicos.

Los estudiantes que fuman marihuana tienden a obtener calificaciones más bajas y son más propensos a abandonar la escuela secundaria.

Los consumidores de marihuana a largo plazo informan tener una disminución en su nivel de satisfacción con la vida en general, incluyendo una disminución en la salud mental y física, la memoria y problemas en sus relaciones, un nivel de salarios más bajos y menos éxito profesional. NIDA.

El consumo de marihuana puede provocar una psicosis aguda (percepciones y pensamientos perturbados, incluyendo paranoia) o ataques de pánico.

En personas que ya sufren de esquizofrenia, el consumo de marihuana puede empeorar los síntomas psicóticos, y la evidencia disponible hasta la fecha sugiere que existe un vínculo entre el consumo temprano de marihuana y un riesgo mayor de psicosis entre los que tienen una vulnerabilidad preexistente a la enfermedad.

Como con la mayoría de las drogas, el consumo de marihuana compromete el juicio, lo que puede significar una mayor probabilidad de involucrarse en conductas de riesgo y de sufrir las consecuencias negativas de estas conductas (por ejemplo, contraer una enfermedad de transmisión sexual, conducir en estado de ebriedad, o viajar con alguien que está en estado de ebriedad y tener un accidente de tránsito).

Además de la psicosis, el consumo crónico de la marihuana se ha asociado con una serie de efectos psicológicos, incluyendo la depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y trastornos de la personalidad.

Uno de los más citados es el “síndrome amotivacional” que describe una disminución de motivación o pérdida de interés en participar en actividades que antes eran gratificantes.

SI ALGUIEN HA ESTADO CONSUMIENDO MARIHUANA ES PROBABLE QUE

• Parezca mareado o descoordinado.
• Actúe como un tonto y se ría sin razón alguna.
• Tenga los ojos muy rojos e irritados.
• Tenga dificultad para recordar hechos recientes.
• Esté en posesión de drogas y parafernalia de drogas, como pipas y papel de fumar.
• Tenga un olor raro o sospechoso en la ropa o en el dormitorio.
• Use incienso o desodorante ambiental.
• Use gotas para los ojos.
• Lleve ropa, joyas, o tenga carteles o posters que promuevan el uso de drogas.
• No pueda explicar en qué se ha gastado el dinero.

¿QUÉ PUEDO HACER SI SOSPECHO CONSUMO DE MARIHUAN A EN MI HIJO?

• Escuchen a sus hijos.
• Sean claros y firmes sobre el hecho de que no se deben usar drogas y alcohol.
• Ayuden a sus hijos a resistir las presiones de los amigos de probar las drogas.
• Conozcan a los amigos y los padres de los amigos de sus hijos.
• Conozcan a sus hijos y los lugares a donde van.
• Supervisen las actividades de sus adolescentes.
• Hablen con sus hijos frecuentemente.
• Si su hijo está consumiendo drogas, busque ayuda especializada para que él tenga la posibilidad de ser evaluado, en esa cita se determinaran factores protectores y de riesgo, se evaluara examen mental y de acuerdo a las características de su hijo, del contexto familiar y del contexto social (evaluación individualizada), se le orientará con respecto a las pautas a seguir.

¿COMO EMPIEZA EL PROCESO HACIA LA ADICCIÓN?

Comienza con el consumo experimental que es el primer o los primeros contactos que el individuo tiene con la sustancia para experimentar sus efectos. Frecuentemente es motivado por un grupo de amigos que promueve este consumo como un viaje a la fantasía y el relax.

El consumo de cualquier droga psicoactiva produce un estímulo eléctrico en receptores neuronales y la liberación o inhibición de la recaptación de diversos neurotransmisores dependiendo del tipo de sustancia consumida; estos neurotransmisores actúan en circuitos neuronales y producen una respuesta en pensamientos, emociones y conducta. Afectan apetito, sueño y estado de ánimo entre otros. Uno de los neurotransmisores más reconocidos en el placer generado por el consumo es la dopamina, pero otros como la serotonina, la noradrenalina y los opioides endógenos contribuyen a la gratificación generada por las sustancias.

Quienes consumen marihuana se sienten relajados y llegan a pensar incluso que tienen pensamientos más trascendentes (subjetivo); quienes consumen cocaína se sienten estimulados, vigorosos, lúcidos y eufóricos; quienes consumen alcohol se sienten contentos y desinhibidos; quienes consumen marihuana sienten intenso placer seguido de sueño; los que consumen éxtasis se sienten contentos, con deseos de establecer contacto con los otros y sin fatiga.

La interpretación que realiza el consumidor al obtener el placer esperado es la de algo bueno, que lo satisface y que puede controlar; si obtiene otras ganancias secundarias tales como la relajación, la pérdida del cansancio y la desinhibición, fortalece aún más su deseo de repetir el consumo. Cada consumo produce una alteración en la química cerebral, la misma que despierta placer y, dependiendo de factores individuales tales como la genética, la presencia de timidez, miedo a la desaprobación o creencias de incapacidad, los modelos familiares, la facilidad para conseguir la sustancia, el contexto y especialmente de la edad de inicio (entre más temprano se inicie el consumo mayor es el riesgo de dependencia por inmadurez neurológica) puede desarrollarse la enfermedad adictiva.

¿Y… QUE FACTORES FAVORECEN LA ADICCIÓN...?

Factores genéticos:

Si tienes un familiar adicto al alcohol o a otra sustancia psicoactiva es mucho más fácil que te hagas adicto a estas. Desde hace varios años se ha establecido la relación hereditaria en el consumo de alcohol.

Factores de riesgo familiares

Ausencia de claras figuras de autoridad, maltrato por negligencia (descuido), físico o verbal, padres que abusen del alcohol y otras SPA, ausencia de una comunicación adecuada, dificultad en los padres para expresar sentimientos (afecto), ausencia de alguno de los padres (por separación, muerte o descuido).

Factores de riesgo personales

• Ser adolescente (por inmadurez neurológica y emocional)
• Baja autoestima (sentimientos de incapacidad minusvalía)
• Cuadro depresivo (tristeza, aislamiento, desinterés, baja autoestima)
• Trastorno de personalidad dependiente, limítrofe o antisocial.
• Bajo control de impulsos
• Enfermedad mental
• Abuso sexual
• Ausencia de metas y motivaciones claras
• Gusto por lo prohibido
• Búsqueda de placer
• Por imitar conductas de modelos consumidores

Factores de riesgo sociales

Son muchos y está ligado a todo aquello que favorezca la oferta y la demanda de sustancias. Pero es importante destacar la presión de grupo y subestimación del riesgo, en un contexto de escasa comunicación y alta permisividad familiar y social frente al consumo de las drogas legales.

QUE ES UN TRATAMIENTO DE REHABILITACION Y DONDE PUEDO REALIZARLO? Delia C Hernández L

Un tratamiento de rehabilitación puede definirse como el conjunto de estrategias e intervenciones estructuradas para tratar los problemas de salud y de otra índole causadas por el abuso de drogas y aumentar y optimizar el desempeño personal y social. Implica tratar la intoxicación, suprimir o reducir los síntomas de abstinencia y realizar programa de deshabituación o rehabilitación.

Debe contar con personal especializado (psicólogos y psiquiatras) que puedan identificar y tratar otras enfermedades mentales que acompañan estos trastornos hasta en un 80% de los casos (ansiedad, depresión, trastornos bipolares, esquizofrenia, trastornos de la personalidad, trastornos de la alimentación entre otros), ayudar a la familia del consumidor y facilitar la inclusión social. Debe proveer evaluación apara VIH/SIDA, hepatitis B y C , tuberculosis y otras enfermedades, y ofrecer consejería sobre prevención de todo tipo de conductas de riesgo.

Realizar un tratamiento para abuso o dependencia de alcohol y otras sustancias psicoactivas o conductas compulsivas como el juego, implica no solamente dejar de consumir; es necesario identificar y elaborar situaciones traumáticas, identificar conductas de riesgo y definir estrategias de afrontamiento así como realizar un proyecto de vida que le permita al individuo desarrollar su potencial e incluirse de manera activa en su comunidad.

La familia también debe participar en el proceso, porque mientras la persona que padece una dependencia trata de controlar el consumo de la o las sustancias sin lograrlo, con frecuencia un miembro de su familia, usualmente trata de controlar al dependiente sin conseguirlo (codependiente), estableciéndose de esa manera una guerra por el control en el que las manipulaciones, culpas, quejas y victimizaciones comprometen de manera progresiva la comunicación y se establece una dinámica que atrapa a los involucrados y obstaculiza la recuperación. Otros miembros de la familia pueden asumir conductas sobreprotectoras o amenazantes, en un contexto de angustia y desconocimiento acerca de lo que se debe hacer, tal situación genera en los familiares conductas facilitadoras de consumo o resistentes frente a un proceso de rehabilitación.

El centro más adecuado para realizar un tratamiento de rehabilitación es aquel que cuenta con un modelo de tratamiento basado en evidencias científicas exitosas, que busca la recuperación integral del individuo y no solo la ausencia de consumo. Que cuenta con personal especializado en el área de las dependencias y está en condiciones de identificar y tratar otros problemas mentales que con frecuencia acompañan las adicciones. Debe involucrar a la familia y a las redes sociales a las que pertenece el usuario y tener presente todas las dimensiones del individuo: física, mental, emocional, espiritual para fortalecer el desarrollo de sus potencialidades y facilitar la gestión de proyectos de vida centrados en el bienestar integral del individuo que forma parte y sirve a su comunidad.

 

© 2013 • Todos los derechos reservados FUNDAR COLOMBIA | Solución Web por COLOMBIA SOLUTIONS

Mapa del Sitio