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CEREBRO Y ADICCION

CEREBRO Y ADICCION

La adicción es una enfermedad del cerebro que afecta múltiples circuitos cerebrales, entre ellos los relacionados con la gratificación y la motivación, el aprendizaje y la memoria, y el control o capacidad para inhibir conductas de riesgo, conductas problemáticas y la satisfacción inmediata, entre otros.

La adicción implica ansiedad, incremento de la tolerancia a la droga y síntomas de abstinencia, pero todo empieza con el consumo experimental, realizado con la intención de obtener bienestar y placer.

La tolerancia de la droga puede desarrollarse en formas diferentes: cambios metabólicos, cambios neuronales y otros, esto da lugar a la necesidad de incrementar la cantidad y/o frecuencia  en el consumo de alcohol u otras sustancias para obtener el placer inicial.

Si se abandona abruptamente el uso de la sustancia (a la que el cerebro se ha acostumbrado) y que generaba de manera transitoria placer, relajación, disminución de la fatiga, sueño (entre otras) y que son el resultado de cambios neuroquímicos, surge el síndrome de abstinencia. Las características del síndrome de abstinencia dependen de la sustancia objeto de abuso, desde sintomas tan dramáticos como dolores abdominales, calambres, dolores musculares, rinorrea, sudoración e intensa ansiedad en el caso de la heroína hasta dificultad para dormir e intolerancia en el caso de la marihuana.

Los cambios neuroadaptativos  dan lugar a cambios en la manera de pensar, de sentir y por lo tanto de actuar; conseguir la sustancia, experimentar sus efectos, esconder el consumo, y buscar el dinero para una nueva dosis se convierte en una dinámica que se instaura de manera progresiva en quien tiene esta enfermedad. La generación de placer es el primer reforzador de consumo.

La experimentación transitoria de tranquilidad, fuerza, lucidez, sueño o activación, es una ganancia secundaria  y también se convierte en un  reforzador o de consumo.

Otros reforzadores son: Sentirse identificado con otros y ser parte de un grupo  que lo aprueba (rituales) y evitar el malestar que genera no consumir, una vez el cerebro se ha habituado a ello.

Recuperar el funcionamiento normal del cerebro y su capacidad espontanea para producir placer tomara un tiempo, pero ocurrirá.

Estudios Recientes sobre consumo de drogas en Colombia

Estudio Reciente Sobre el Consumo De Drogras En Colombia

El último estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas  en Colombia 2013  muestra que alrededor de 2.5 millones de personas en Colombia presentan un consumo riesgoso o perjudicial de bebidas alcohólicas (1.9 millones son hombres y 0.6 millones son

mujeres), y representa al 31% de los consumidores de alcohol del último mes y al

11.1% de la población de 12 a 65 años.

El uso perjudicial de bebidas alcohólicas tiene mayor impacto entre los jóvenes de 18 a 24 años, seguido por el grupo de edad de los  25 a 34 años; el consumo afecta especialmente jóvenes y adultos en  edad productiva. Sin embargo la detección de consumos problemáticos en atención primaria es mínima y esto facilita la escalada hacia trastornos más serios, tanto de la sustancia objeto de abuso  como de la comorbilidad física y mental frecuente en estos pacientes.

En términos de la edad, la mayor tasa de uso actual de alcohol  se presenta entre los jóvenes de 18 a 24 años (49,2%), seguido por el grupo de edad de los 25-34 años (45.4%). Le sigue el grupo de 35 a 44 años y luego los de 45 a 65 años.

 Los adolescentes de 12 a 17 años presentan una tasa de consumo  del 19.3%.

El uso reciente o durante el último año de alguna droga ilícita fue reportado por el 3.6% de los encuestados, lo que equivale a unas 839 mil personas. El mayor consumo de sustancias ilícitas en el último año se presenta en el grupo de 18 a 24 años, con una tasa del 8.7%, seguido por los adolescentes con una tasa del 4.8% y las personas de 25 a 34 años, con una prevalencia del 4.3%.

Al igual que en la gran mayoría de países del mundo, la marihuana es la sustancia

ilícita de mayor consumo en Colombia. El mayor consumo de marihuana se observa en el grupo de los18 a 24 años, con un 8.2% de prevalencia, seguido por los adolescentes (4.3%) y adultos jóvenes 25 a 34 años (3.8%). Aproximadamente el 62% de los consumidores de marihuana son personas que tienen entre 12 a 24 años y casi el 87% de los consumidores tienen menos de 34 años.

Entre las personas que han consumido marihuana en el último año, un 57.6% muestra signos de abuso o dependencia, siendo esta relación mayor en los varones (58%). Este porcentaje permite estimar en casi 440 mil las personas con uso problemático de marihuana, predominantemente varones y personas entre los 18 a 24 años.

La cocaína ocupa el segundo lugar entre las sustancias ilícitas de mayor consumo en Colombia. El grupo de edad de mayor consumo de cocaína es el comprendido entre los 18-24 años. El segundo grupo con mayor consumo son los jóvenes de 25 a 34 años con un 1.1%. De cada 100 personas que consumieron cocaína en el último año, 60 de ellas muestran signos de abuso o dependencia, esto representaría un poco más de 98 mil personas en el país y de éstas, casi el 80% tiene entre 18 a 34 años. El porcentaje de mujeres con signos de abuso o dependencia es más bajo que en los hombres: 41.7% y 64%, respectivamente.

En consumo reciente de basuco se encuentran unas 49 mil personas, de las cuales 45 mil son varones. El uso problemático y dependiente afecta al 78% de los usuarios del último año, la mayoría de estos consumidores están entre los 25-34 años.

 

La situación en menores de edad es aún más grave, de acuerdo al Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Escolares 2011, el consumo de alcohol durante el último mes en estudiantes de sexto grado (11-12 años) fue de 19.3%, este aumento al 28.7% en estudiantes de séptimo grado, al 39,22% en estudiantes de octavo grado y llego al 60,32% en estudiantes de 11 grado; de estos jóvenes el 5% declaro que consumía diariamente, el 11,7% lo hacia 3-6 veces a la semana y el 24,1%  consumía 1 a 2 veces por semana. Con respecto al consumo de marihuana, encontraron prevalencias durante el último año del 1,82% en estudiantes de sexto grado (12.497 niños), de 3, 22% en séptimo grado  y esta se incrementa hasta llegar a 8,61% (32,688 adolescentes) en 11 grado. Este estudio también muestra que la edad promedio del primer uso alcohol, solventes y tabaco es de 12 años, de 13 años para basuco y dick,  de 14 años para cocaína y éxtasis y que un 50% de los estudiantes empieza a consumir marihuana a los 14 años o menos y un 25% a los 13 años o menos.

El uso de alcohol y otras spa  en la infancia y la adolescencia  interfiere con aspectos críticos del desarrollo del cerebro de los adolescentes, así como con procesos de socialización, Masten et al. 2008, Gass et al. 2014,  incrementa problemas de ausentismo escolar y delincuencia, Feldstein y Miller 2006, Storr et al 2007 y aumenta el riesgo de desarrollar trastornos por consumo de estas en la edad adulta, Winters and Lee 2008.

Ref: https://www.unodc.org/documents/colombia/2014/Julio/Estudio_de_Consumo_UNODC.pdf.

La Recaida En Adicciones

LA RECAIDA EN ADICCIONES.

Delia C Hernández.

La adicción, como enfermedad crónica está asociada con una tendencia natural a la recaída. Eso no significa que sea inevitable o apropiado tener recaídas, sino que son una posibilidad, y la mejor forma de prevenirlas, es aceptando el riesgo y conociendo mejor el proceso de la misma.

Se conoce como recaída al restablecimiento de la conducta adictiva, esto quiere decir no solo al consumo sino a los pensamientos, sentimientos y conductas que se asociaban con él.

Algunos investigadores plantean que existe diferencia entre una caída y una recaída en consumo, donde la caída es un consumo puntual que no implica un retroceso significativo con respecto a la manera de vivir, donde se conservan muchas de las pautas y aprendizajes adquiridos  y la recaída implica además del consumo de sustancias o juego, el retorno a un estilo de vida anterior, un estado en el que el malestar emocional, la impulsividad, la victimización u otras emociones desbordan al individuo y comprometen su capacidad de tomar decisiones. El consumo puntual (caída) puede estar asociado a la disponibilidad de la sustancia y la recaída al consumo reiterado que busca el placer que se obtiene al consumir (refuerzo positivo).

Otros investigadores plantean que una recaída es el retorno al comportamiento adictivo o al estilo de vida anterior, después de un periodo inicial de abstinencia y de cambio del estilo de vida como mínimo entre uno y tres meses.

La caída en consumo con frecuencia es el resultado de un intento por consumir controladamente y obtener lo que se denominaría un consumo exitoso, implica negar la naturaleza de la enfermedad o minimizar sus consecuencias.

Con frecuencia implica que se ha fallado en seguir las recomendaciones planteadas en el proceso de recuperación tales como: identificar los disparadores de consumo,  aplicar las estrategias de afrontamiento aprendidas en el programa, exponerse a situaciones de riesgo previamente identificadas, pretender probar a otros o a si mismo que puede estar en contacto con la sustancia sin consumir, etc.

Usualmente la recaída se acompaña de abandono de los estilos de vida saludable adquiridos durante la recuperación, abandono de inventarios, ausencia de manejo de pensamientos de consumo, descalificación del proceso de rehabilitación o de los terapeutas, ausencia en los espacios de terapia y especialmente dificultad para entender que el tratamiento es a largo plazo y que está bien pedir ayuda.

La recaída es un proceso, su comprensión requiere de un cuidadoso análisis. Puede presentarse durante el proceso y representa una experiencia muy importante en su rehabilitación porque permite la identificación y abordaje de Situaciones o percepciones que hasta ese momento no habían sido tenidas en cuenta.

En el tratamiento de dependencias hablamos con frecuencia de la importancia de identificar los riesgos, es decir cualquier situación que pueda representar una amenaza para la sensación de control y que incremente la posibilidad de una recaída.

Por eso es tan importante revisar las percepciones que usted tiene con respecto a la peligrosidad o no de una situación o circunstancia específica.

La percepción de riesgo hace que usted tome una decisión orientada a exponerse o a evitar una conducta determinada. El adecuado y objetivo análisis y comprensión de los riesgos evitara que de manera automática descarte situaciones peligrosas, argumentando que los terapeutas no saben tanto de la sustancia como usted que ha tenido la experiencia del consumo.

QUE NO ES UNA RECAIDA?

 

·         No es un fracaso de su proceso de rehabilitación.

·         No significa que su caso es intratable e irrecuperable.

·         No es motivo de vergüenza.

·         No es señal de poca inteligencia o capacidad.

·         No significa que el tratamiento no sirve.

·         No significa que los terapeutas no pueden ayudarlo.

·         No significa que usted no pueda salir adelante.

 

Entonces, la invitación es a entender porque se produjo la recaída, a reconocer los escenarios en los que usted participo durante las últimas semanas, los pensamientos que predominaron, las emociones que tuvieron más relevancia para usted y la cadena progresiva de eventos que terminaron en el consumo.

Fundar ofrece programa de prevención de recaídas como parte de sus procesos de tratamiento y asesoría y apoyo a  usuarios provenientes de otros programas que han recaído en consumo o conductas adictivas.

KROCODIL

KROCODIL

Palabra proveniente del ruso, que significa cocodrilo, se utiliza como una droga alternativa a la heroína; Se trata de desomorfina o dihidrodesoximorfina, un análogo de los opiáceos puede ser obtenido a través de la codeína, es una forma impura y con frecuencia mezclada con otros productos tóxicos y corrosivos. Tiene efectos sedantes y analgésicos y es 8-10 veces más potente que la morfina, debido a que se inyecta sin ningún  proceso de purificación se asocia a procesos de flebitis y gangrena que pueden terminar en lesiones óseas y amputaciones, necrosis de orejas, nariz y daño en tejidos blandos por acumulación de la sustancia. No se ha confirmado consumo de esta sustancia en  Colombia aunque algunos consumidores con vida en calle han reportado usuarios con lesiones necróticas en piel.

 

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